aragondigital2.jpg - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad
21Noticias - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad
La Comarca de Puertollano - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad
Canarias Diario logo - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad
ElMundoFinanciero - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad
El Faro de Ceuta 2 - La erosión de la confianza: una crisis sin novedad

Sobre la una de la media noche mi tía Adela marchó a la nada. Le preguntó a su nieta qué había que hacer para morirse y antes de morirse se despidió en silencio, escuchando a sus hijos, a sus nietos y a mi madre. “Adiós muy buenas” era la frase que siempre me decía si le llegaba su hora, aunque ella vivía el día a día como si el mañana fuera otro asunto.

Las recientes advertencias del C.G.P.J. sobre las presiones “inaceptables” a la judicatura —procedentes de altos responsables institucionales— trascienden la mera queja corporativa.

Estas declaraciones, que deslegitiman y cuestionan la independencia judicial, constituyen aseveraciones carentes de base racional que atentan contra el honor y la autoridad de quienes encarnan el estamento judicial en España. No son solo críticas; son ataques a la plena línea de flotación del Estado de Derecho.

 

Simbiosis político / ciudadana: El vínculo quebrado

 

La simbiosis democrática constituye una relación de beneficio mutuo y dependencia necesaria entre las instituciones y la sociedad civil. En un sistema funcional, el éxito de una parte debería ser, indefectiblemente, el éxito de la otra.

En este pacto, el ciudadano aporta legitimidad a través de sus impuestos, sus votos y su participación. A cambio, el Gobierno debe garantizar orden, seguridad, servicios públicos de calidad y una lucha frontal contra la corrupción. Sin este equilibrio, el sistema deriva en el caos.

Sin embargo, asistimos hoy a una disfunción alarmante: una estructura de poder que se nutre de su propio desgobierno, drenando recursos y esperanzas de una población cada vez más escéptica.

 

El “Todo Vale”: Inercias de una ciudadanía pasiva

 

Esta deriva no es nueva; se asienta sobre la inercia de gobiernos precedentes y una preocupante ausencia de exigencia electoral. El momento de las urnas debería ser el juicio natural de la nación, el instante donde la fibra sensible del electorado castiga la irregularidad o premia la integridad.

No obstante, la inercia institucional se perpetúa priorizando su propia supervivencia. Se automatizan promesas de una regeneración que nunca llega, mientras la ciudadanía se resigna al “todo vale”.

Es pues, imperativo reflexionar: si el elector no se respeta a sí mismo ante la urna, el político jamás sentirá la necesidad de cambiar.

 

El axioma de un erial de voluntades

 

Un axioma es una verdad tan evidente que no requiere demostración. El axioma de la España actual es el erial: un paisaje donde escasea el decoro político y languidece el deseo real de reforma.

 Lo observamos en cada ciclo (basta con recurrir a la memoria): tras las “tormentas perfectas”, surgen las justificaciones oficiales de rigor para suavizar parálisis o incumplimientos.

Al mismo tiempo, desde la oposición de turno, llegan versiones hiperbólicas que nos sitúan al borde del abismo. Entre el maquillaje del poder y la catástrofe del aspirante, la realidad se desvanece en una polarización estéril.

 

Conclusión

 Se respira hoy un aroma a “tierra calcinada”. Es la sensación de vivir rodeados de impunidad y ausencia de límites.

 En un país que aún se resiste al abstencionismo como forma legal de rechazo y protesta, la ciudadanía aguarda en la esperanza, propuestas políticas nuevas que tengan la altura moral suficiente para hacernos volver a creer y proyectarlo a nuevas generaciones.

 

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho

 

Puede visualizar el artículo publicado en el siguiente enlace:

La erosión de la confianza: una crisis sin novedad