Desde 2020, no es la primera vez que les comento sobre Valle Inclán (1866-1936). Junto a Ortega y Gasset, (1883-1955) podría afirmarse que ambos constituyen dos de las figuras más brillantes de la literatura y pensamiento español de principios del siglo XX, en cuanto también a gestas literarias fallidas.
Sus obras poseen caracteres y propósitos formales radicalmente opuestos. El primero, con una obra analítica, rigorista del ensayo y razón vital, su objetivo principal fue modernizar e intelectualizar a España conectándola con las corrientes del pensamiento europeo.
Valle-Inclán ofrece una radiografía estética, cómo la pérdida de valores, degenerando en espectáculo trágicamente cómico, escenificando las Instituciones un abundante teatro de máscaras y distorsiones.
Sus obras, se revelan como espejos proféticos, al extrapolar sus diagnósticos a la España actual, observando que los males estructurales, las derivas sociales y las tensiones institucionales contemporáneas ya habían sido radiografiados por ambos autores hace un siglo.
Situándose anticipadamente en la España contemporánea, Ortega y Gasset aporta las causas estructurales por qué la sociedad se fragmenta y pierde el rigor intelectual, y el ciudadano actual consume polarización digital.
Es decir, ambos iluminan el núcleo histórico del fenómeno de la erosión institucional contemporánea.
HACE UN SIGLO ORTEGA Y GASSET (1883-1955)
En su Análisis sociopolítico: “La rebelión de las masas” (1930), hace casi un siglo, analizaba en dicha Obra la psicología del “Hombre-Masa”. Actualmente, dicha definición correspondería a una “mullida” actitud psicológica y ética, que se manifiesta en la renuncia al pensamiento crítico y a la responsabilidad individual.
SU CORRESPONDENCIA ACTUAL
El anterior perfil también encajaría con la cultura del linchamiento digital en redes sociales, el auge del populismo, y los peligros del igualitarismo vulgar en la vida pública y cultural. Y es que el debate público actual carece de intermediación intelectual adecuada. con sesgo y rechazo al experto, respondiendo fielmente respecto al desprecio de la excelencia y aceptándose el triunfo de la “fotocopia” en que se convierte el administrado.
SOBRE SU ESPAÑA INVERTEBRADA
Ortega analizaba en otra de sus Obras, el “hoy independentismo”, donde algunas Autonomías dejan de sentirse parte de un pasado común, mirando únicamente por sus propios intereses provocando distintos tipos de desintegraciones nacionales.
SU CORRESPONDENCIA ACTUAL
¿Qué opinan Uds. lectores, acerca de la fragmentación del Congreso y los enquistamientos del conflicto catalán y otros similares? El planteamiento anterior, más virulento si cabe políticamente sigue vigente en España. En distintas formas se desmiembra, sufriendo la ausencia de un proyecto de vida en común que ilusione a las distintas autonomías más allá de la pura negociación presupuestaria.
VALLE-INCLÁN: (1866-1936). LA POLÍTICA COMO ESPECTÁCULO
Valle-Inclán, retrataba la degradación mediante herramientas afiladas a través de la lectura de crónicas políticas y mediáticas. En una de sus Obras más significativas (Luces de bohemia), describe una España absurda, corrupta, miserable y gobernada por ministros incompetentes sintetizada en la frase: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”.
SU CORRESPONDENCIA ACTUAL
La política se vuelve con el tiempo más falsaria, donde sus actores políticos son convertidos en muñecos movidos por los hilos de los intereses partidistas.
El elector abstencionista ha descubierto el truco del teatro. Sabe que, vote lo que vote, las decisiones críticas ya han sido pactadas en los despachos bajo eufemismos tecnocráticos o impuestas por la disciplina de partido.
Afronta, negarse a aplaudir una función grotesca, asumiendo que no acudir ante las urnas, valida su pensamiento contrario aduciendo: Al quedarse en casa, “Sé que sois marionetas y no pienso participar en vuestro simulacro”.
CONCLUSIÓN
Las altas tasas de abstención se vienen sucediendo junto a los nulos y votos en blanco, lo cual no constituye únicamente meros datos estadísticos en un recuento final. Es la traducción aritmética del desencanto y rechazo del Elector, como síntoma definitivo del divorcio entre la España oficial y la España real.
Si cruzamos la realidad de los dos autores, el análisis adquiere una lucidez tremenda.
Un electorado anestesiado o adoctrinado es mucho más fácil de gobernar a través del relato y el control institucional. Los partidos solo necesitan movilizar a sus núcleos más fieles y polarizados para repartirse el poder de las figuras institucionales ya afincadas.
Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Doctor en Derecho
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