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La Ciudad de la Justicia de Alicante marca el paso - ♦La Ciudad de la Justicia de Alicante marca el paso
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Jesús Rodríguez Morilla - ♦La Ciudad de la Justicia de Alicante marca el paso

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho

9/11/2018 – 

Generalmente, cuando un tema queda aparentemente “enterrado” como fue el ‘Campus’ o la ‘Ciudad de la Justicia en Madrid’, raramente vuelven a tomar vida las esperanzas de los contribuyentes en recobrar los dineros invertidos; la impartición de justicia a los presuntos culpables por la supuesta comisión delitos de prevaricación y/o malversación de caudales públicos a que dio lugar esta affaire; observar cómo tampoco se les hace mucho caso a los metódicos Informes Fiscalizadores del Tribunal de Cuentas, y por último, que la Fiscalía General del Estado remita a Anticorrupción la denuncia de la Comunidad de Madrid sobre la gestión del Campus de la Justicia, tampoco consuela demasiado, asumiendo que no existen los “pasos de gigantes”.

Por ello, cuando el autor lee alguna noticia como la publicada en Alicante Plaza, respecto a la de que su capital, aunque sea de forma acompasada, pero segura, con inclusiones presupuestarias o inversiones de alrededor de los 900.000 euros, avanza, se le viene a uno a la memoria la supuesta o probable frase del italiano Galileo Galilei, en determinada ocasión, como respuesta a las autoridades italianas: E pur si muove (‘y sin embargo se mueve’, en castellano).

¡Ojalá! el resultado final sea exitoso y nos congratulemos todos, qué con este ejemplo avancemos y observemos, ya va siendo hora, un lugar que de cobijo a todo aquél que ama a la justicia. Mencionaba Montesquieu, que “Una cosa es justa por el hecho de ser Ley, y debe ser Ley porque es justa”. Este silogismo digno del filósofo francés, busca cobijo al igual que Diógenes, tal y como indica la leyenda, con su farol de aceite a la búsqueda de hombres justos.

La gente llana quiere creer en la Justicia. Créanme, lo manifiesta un jurista-senior que se abruma con las quejas que emborronan a este país. Por ejemplo, los sobrecostes de los Modificados de las Obras Públicas, por ende, tanto “enriquecimiento Injusto”, problema del pasado, incrementado en el presente y ojalá decreciente en el futuro. Tan antiguo en la Hispania romana como su Imperio en la construcción del Acueducto de Segovia (Siglos II-III).

El autor, en un estudio realizado, tomando como fuentes a los jurisconsultos Vitruvio Tito Livio; Leyes de Éfeso y Decreto de Diocleciano, concluyó que el presupuesto inicial en Sestercios, convertidos a euros, de 40 millones, ascendió finalmente a 320, en dicha construcción. ¿Comenzarían ahí las desgracias hispánicas?

Es más, por no pecar de olvidadizos, debemos significar también que más tarde, y después del “agujero negro” que supone en la Hispania post-romana sus invasiones,  la época bajo medieval, primero con su herencias del Derecho Romano, y a través del Código Teodosiano  y la Compilación Justinianea algo después, van perfilándose y arraigando ciertas conductas que E. Quintana en su obra ‘La recepción del derecho romano en Las partidas’ clasifica, entre otras, en Cohecho, Malversación de fondos o Tráfico de influencias. Seguro que les suenan…

Nadie conoce la cantidad de miles de millones de euros que se han podido marchar por distintos “desagües”. Ni tampoco se atreven a reconocerlo los distintos Gobiernos acaecidos, o más bien, “no resulta políticamente correcto” hacerlo público. Por ello, que los pasos que se den para llevar adelante el citado proyecto merecen nuestros más encendidos parabienes, pero siempre en línea recta y con el interés público por delante.

Esta idea, como podría tratarse del Campus u otra cualquiera, se puede vestir jurídicamente apelando al interés público. Es más, consta en los acervos y principios comunitarios como por ejemplo el Art. 103.1 de la CE. que recuerda que la Administración Pública sirve al interés general de acuerdo con el principio de eficacia.

Finalmente, deseos fervientes de eliminar tanta carga pesada y reciente sobre los hombros de esta tierra Mediterránea, al uso del insigne D. Benito Pérez Galdós, en su obra La Fe Nacional y otros escritos sobre España: “Este país tiene anemia y tuberculosis ética”.

Puede ver el artículo publicado en el siguiente enlace: https://alicanteplaza.es/la-ciudad-de-la-justicia-de-alicante-marca-el-paso