Según datos publicados, un 47.7% de votantes han apoyado a Trump, hecho, algo extraño a todas luces, considerando la carga pandémica de contagios y muertes sobre su Administración, cuando caminan sin frenos hacia los 10.000.000 y 240.000 respectivamente, y que supuestamente debería haber tenido un peso diferente a la hora de los resultados finales, pero ya han visto, que no ha sido así.
Con dichas cifras pandémicas sobrevolando al electorado, podría presumirse que cualquier votante, se lanzaría (electoralmente hablando) a la yugular del presidente, y eso no ha ocurrido, pudiéndose comprobar qué la diferencia provisional a favor de Bidden, según recientes cifras conocidas, es inferior al 3%.
También les comentaba que la sociedad norteamericana desliga pasado de futuro, y no suele mezclarlos a la hora de hacer valoraciones, como sucede en Europa. En cuanto a la situación económica, ha comenzado a mejorar, según los últimos datos y continuará remontando dentro de su potencial.
Tercero, como razones dignas de tener en cuenta, se ha demostrado una vez más, el contenido equívoco mayoritario de las encuestas, y no se trata de la primera vez. Los encuestados, sin ningún rubor, expresan situaciones opuestas a su auténtico pensamiento, o bien las convierten en “inexactitudes”.
Como sucede en la mayoría de las ocasiones, el votante medio, tiene madurado su voto, antes o después abandonar su domicilio con decisión tomada, con lo cual, estimamos que el sondeo “a pie de urna o encuestas”, tienen los días contados en fiabilidad.
En mi opinión, en apoyo a la situación acaecida e inesperada respecto al dato llamativo y su posible influencia, de un número de 90 millones, que al final resultaron unos 100, es decir, el voto anticipado, junto al de por correo, consistió como ya se ha percibido, en un mensaje claro de aparente fractura de una sociedad, la cual, viene germinando desde hace un año, al igual que la mayor parte del mundo, esperando que en este caso sea temporal y pueda recomponerse en beneficio de todos.
Al final, contemplados resultados, espectáculos políticos y demás circunstancias, no aparentaba tan descabellada la apariencia de una “partida de dados” o “scrabs”, entre candidatos, jugándose una respuesta sin soplo favorable sobre los dados.
Según las reglas de dicho juego, entre la suma de ambas caras: 2 o 12, (mínimo o máximo reflejo de tanteo), los porcentajes de probabilidades de acierto son del 2,78%, más o menos, lo que ha sido a la hora de redactar este Artículo, la diferencia real entre candidatos.
Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Doctor en Derecho
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