¿Qué exclamaría el ambiguo y mítico personaje de Leyenda y Zarzuela, cuando desde su reposo eterno en el Oratorio del Olivar, barruntaba que se aproximaba desde la lejanía, el perfume de la remodelación de la Gran Vía madrileña y con ella, los afamados Modificados de Obra?

Se trataba de un perfume ajeno para él, por lo que abandonó su lecho perpetuo y se dirigió sin pausa a indagar y de paso a verse con su buen amigo y director espiritual, el dominico fray Domingo de Aza (Domingo de Guzmán antes de ordenarse).

Éste le recibió con alguna destemplanza, pues intuía que regresaba de algunas de sus habituales francachelas. ¿Qué se te ofrece, le espetó?

Mira Domingo, continuó nuestro hombre relatando las noticias que habían turbado sus sueños, resulta que…

Cuando finalizó, Fray Domingo, que era un adelantado de su tiempo, sacudiendo con su mano con aparente displicencia su hábito de Dominico, le observó fijamente durante unos segundos, manifestándole: ¡Parece mentira que siendo tú uno de los mayores crápulas que he conocido, te presentes ante mí, ignorando ciertas cosas!. ¡Anda acomódate mientras te hablo!

Con esa voz suave pero firme que tienen los dominicos comenzó su escueta disertación sobre lo que consistiría una obra de esta naturaleza:

Un Modificado de Obra, conlleva necesariamente una/s alteración/es a un gran proyecto originario. Imagínate, por ejemplo, una gran Calzada, una Catedral o Basílica.

Es decir, un contratista se obliga a entregar la obra totalmente finalizada, por un precio alzado, asumiendo tanto la mayor onerosidad que la ejecución de la obra puede suponer (riesgo) así como beneficiarse, si es el caso, de su menor coste (ventura).

Pero existe una condición “inmisericorde”. Para ello, los autores del Proyecto, no deberían haber cometido en su redacción, ningún tipo de error u omisión, siendo coherente en sus definiciones. Deben tratarse de lo mejor entre los mejores, para que esta forma salga también beneficiada la ciudad donde vaya a construirse, pues si existieran deficiencias en el Proyecto traerían consigo abrir el “cuerno de la abundancia” a cualquier contratista.

Debes saber que el Presupuesto de Adjudicación debe ser sagrado para el contratista, profesándole fidelidad a las cifras. Otra cosa a tener en cuenta, son los honorarios de los Arquitectos o profesionales intervinientes en el Proyecto, que debería rondar alrededor más del 4-6% del Presupuesto de Construcción, ya que en este capítulo, los ahorros no suelen dar buen resultado, por lo que no debemos olvidar también que la incorrecta redacción de un Proyecto, basado en un ahorro mal entendido, podría suponer además de retrasos, un exceso de desviaciones finales de hasta un 40%-50% del Presupuesto de Construcción.

Pero escucha una cosa, Domingo, le interrumpió nuestro Caballero. Supongo que habrá regidores que se encargarán de velar por la buena marcha durante la ejecución de la totalidad del negocio, porque una rebaja tan elevada del inicial Presupuesto de Licitación…

No estés tan seguro, contestó Fray Domingo, prosiguiendo: los regidores tienen muchas funciones que atender, y casi nunca tienen tiempo, aún en este caso que mencionas…

Fue entonces cuando nuestro Caballero de Gracia se levantó abatido de su asiento, se despidió de su amigo, bajó a trompicones los escalones que le distanciaban del portón de entrada y corrió calle adelante con la esperanza de encontrar alguien parecido a la figura del Justicia de Aragón, que defendiera los ciudadanos y sus derechos, pero se topó con el mejor lupanar de Madrid, y allí entró…

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (cum laude)