Suelen ser cíclicas estas situaciones, y recuerdo que en 2020 comentamos en algunos artículos similares, protestas surgidas, por ejemplo: LUCHAR EN LOS ARCENES Y SENTENCIADOS EN LOS DESPACHOS.
Pero España, descrita a menudo como la “huerta de Europa”, continúa a pesar de todo, siendo el primer exportador europeo de frutas y hortalizas, sin embargo, el sector agrario español atraviesa dificultades, principalmente por la sequía que asola el país desde hace tres años.
También, en esta ocasión salen a la palestra otros puntos de afectación: La competencia desleal, especialmente señalados, Marruecos y Turquía que con sus productos agrícolas puedan afectar negativamente a los productores agrícolas europeos.
Respecto a lo anterior, las diferencias en los costos laborales y normativas medioambientales pueden crear condiciones desiguales para los agricultores europeos en el mercado global.
Seguiríamos, con la falta de apoyo para agricultores de la pequeña y mediana empresa frente a las grandes explotaciones agrícolas que disponen de mayores recursos para beneficiarse más de los subsidios de la PAC.
Igualmente, e importante para España, se culpa al cambio climático a través de severos cambios en los patrones de precipitaciones y aumento de las temperaturas. Esto puede afectar la producción de cultivos, junto a la disponibilidad de agua, lo que requiere adaptaciones por parte de agricultores y autoridades españolas.
Otros aspectos, además, como la excesiva y compleja burocracia, junto a posibles desigualdades y distorsiones en la competencia entre los agricultores de los diferentes Estados Miembros, podrían ser el caldo de cultivo para una abstención electoral masiva y nuevos aspirantes a puestos relevantes.
Aparte, los países miembros del Este de Europa: Hungría, Polonia y la casi Rumania, permanecieron sin poder vender sus cosechas.
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